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10 septiembre 2013

Entrevista a el escritor Esginio Arrieta de Pijiño del carmen I parte


Entrevista Para el Blog 


Esginio Arrieta L escritor de Pijiño Del Carmen




05 septiembre 2013

Familia Arrieta I parte


Familia Arrieta I Parte

06 octubre 2012

El Sembrador





En un pueblo a orillas de una gran ciénaga y a pesar de las inclemencias del tiempo, un hombre se dedicaba a tener como cultivos naranjas, guayabas y otros. 
A esta persona en ocasiones mucha gente lo trataban de loco, aveces ajeno de la naturaleza o desconociendo la relación que hay entre el ser humano y las plantas. 
El protagonista de este cuento todos los días acariciaba sus plantas, las regaba y hablaba con ellas; crecían frondosas y libres de paracitos porque a ellas le dedicaba tiempo suficiente y cuidado especial. 
Un día de tantos, regaba y quitaba las hojas secas, se imaginaba hablando con un árbol, y el árbol le preguntaba: ¿es cierto que tienes un hijo que no nos conoce? El respondió: es verdad. ¿Y cuando viene le preguntaba el árbol? Bueno… me dijo que venía para las próximas fiestas de carnavales. ¡Qué bonito! Dijeron todos los arboles. Para las próximas lluvias nos vamos a cambiar de ropa y vamos a tener abundantes frutas para cuando tu hijo llegue tenga para comer. 
Pasaron los días y las lluvias llegaron, las plantas comenzaron a florecer, el olor de azahares se esparcía por todas partes, extasiado el hombre de aquella sensación tan agradable, se levanto y vio los naranjos que estaban cubiertos de sabanas blancas, y el volar de las abejas y abejorros recogiendo el néctar, producían un sonido agudo que daba la sensación de estar en un concierto de violines en miniaturas. 
Pasaba el tiempo, las frutas crecían pero el invierno sin clemencia también lo hacía, las aguas subían de nivel causando estragos y destrucción. 
El hombre estaba acostumbrado a hablar con las plantas, un día una de ellas le dijo: nos estamos ahogando, y el las consolaba y les decía que no iba a pasar nada, pero presentía lo peor. 
Pasaban los días y las plantas morían ahogadas, las hojas secas se desprendían de las ramas y por acción de la brisa un poco desordenada caían en cualquier dirección, mas no las frutas. 
Era triste y divertido ver caer a las aguas cristalinas una a otra, y el bum, bum, bum, parecía emerger del fondo de la superficie como puñados de bolitas de cristal. 
Resignado a la suerte que habían tenido sus árboles miro a todos lados y vio una rama verde que le dijo, no alcanzamos a tener las frutas que les prometimos a tu hijo, pero de las ramas y troncos que nos quedan, el día del festejo haces una hoguera y si oyes totecitos que suenan somos nosotros que estamos alegre porque tu hijo llego. 
Así terminaron los arboles lánguidos y erguidos con las ramas abiertas como brazos humanos pidiendo plegarias al cielo.

02 octubre 2012

¡ O por flojo o por burro !






En un pueblo de cualquier municipio de Colombia al pie de una colina había una pareja de esposos que tenía como negocio vender chicha, bollo y arepa además tenía como mascota a un burro. Al cocinar muchísimo maíz por su puesto había gran cantidad de agua maza, la cual servían en una gran batea que estaba debajo de un árbol, para alimentar al burro, este tenía como único oficio cargar leña para el cocido del maíz... 

Un día su amo salió muy temprano a su misión cotidiana, cerro arriba a cortar leña, cuando venia cuesta abajo, el burro pensó como burro y dijo: si me pongo a saltar y dar botes, seguro me libro de la carga y de la enjalma. Sin pensarlo dos veces así lo hizo y al cabo de un rato quedo libre, corrió cuesta arriba hasta la cima de una colina, donde había un árbol frondoso con la rama que daba al suelo, el cual tenía el burro como refugio y escondite.

En el otro extremo el hombre al ver que había quedado sin carga y sin burro emprendió camino a casa y contó a su mujer lo sucedido. La mujer respondió sabiamente “todo en la vida cansa” y a lo mejor el burro lo estaba.

Después de largo rato de conversación llegaron a un acuerdo: cambiar de oficio; olvidándose del burro que en lo más alto de la colina disfrutaba de un merecido descanso. 

Muchos días el burro durmió en aquel lugar pero una pesadilla un día lo despertó. Soñaba que el cerro se derrumbaba y que caían piedras a un río y hacían un ruido espantoso; asustado trato de ponerse en pie y casi fue difícil hacerlo, por sus ojos se cruzaban nubes negras y candelillas, y en su estomago se oían toda clase de ruidos. Fue entonces cuando se dio cuenta que tenía hambre.

La nostalgia lo hizo recordar las tuzas de maíz viche y la batea de agua maza y pensando no como burro, se puso en marcha cuesta abajo camino a casa dando traspiés y volteretas; cojo y maltrecho casi de noche llego, corrió a saciar el hambre que tenia pero no encontró ni tuza ni agua maza, la batea estaba boca abajo, Sintió que moría y se hecho al pie del árbol. 

Sus amos sintieron quejidos a media noche y temprano se levantaron y encontraron al burro lánguido casi un esqueleto y sin vida.

Murió no sabemos si por flojo o por burro


Autor


Autor  de el libro Pijiño sus mitos y Sus Leyendas


04 agosto 2011

Todos extrañamos ese gran amigo que murio Francisco Navarro ( Chico Navarro) Q.E.P.D




DESDE LA TIERRA DE OBESO 45

ÓRGANO MENSUAL DE DIVULGACIÓN CULTURAL DE MOMPOX- BOLÍVAR
No 45– julio-agosto de 2.
011 Director: JOSÉ MANUEL RODRÍGUEZ RANGEL
Correo electrónico: jmrodriguezrangel@yahoo.





Todos los derechos reservados 



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16 julio 2011

La cultura del cazabe



 

  1. Expandir


    En memoria de un gran amigo que se fue Publicacion autorizada antes de su fallecimiento

     Q.E.P.D Francisco de Jesús Navarro Fonseca.



    cultura del cazabe

    La yuca o mandioca, originaria de América fue, es y sigue siendo básica en la alimentación diaria de nuestra comunidad latinoamericana en sus diferentes procedimientos y usos. Desde hace siglos, nuestros aborígenes se ingeniaron en el caso de los llanos Orientales la manera de extraerle el veneno a la yuca brava y poder así consumirla. Los Chimilas y los demás grupos indígenas de nuestra región también hicieron lo propio, con la diferencia, que les tocó elaborar la yuca dulce. Es así como encontramos el mañoco y la torta de yuca (cazabe), los productos más representativos a nivel indígena.Antes de la llegada de los españoles a nuestro continente, las actividades principales de los indígenas eran: la caza, la pesca y la agricultura. La sociedad se encontraba organizada, en el caso de Colombia por cacicazgos y núcleos familiares llamados Clanes; el jefe de cada Clan era el responsable de alimentar a su familia. Es así como los hombres salían a cazar y las mujeres se dedicaban a fabricar grandes cantidades de tortas de cazabe, algunas tan inmensas que las tiraban sobre el techo de sus casas de palma, para que se secaran al sol y después las guardaban para el consumo diario, estas tortas de yuca podían durar hasta un mes, de acuerdo con la necesidad alimentaria del Clan.

     Elaboración y comercialización del cazabe

    El asentamiento humano donde se empezó la fabricación artesanal del cazabe en la región Caribe fue al Norte del departamento del Atlántico, en las poblaciones de Malambo, Sabana Larga y Sabana Grande.En esa época el transporte fluvial se hacía a través de Champanes o balsas construidas con bambú o madera que podía flotar. Estos champanes provenientes de Malambo Atlántico llegaban hasta los pueblos del Sur del río Magdalena transportando bultos de cazabe envueltos en hojas de bijao o piñón, denominados “adorotes”. Para luego devolverse cargados con leña, la cual era el combustible natural para asar el producto. En un principio las poblaciones del Brazo de Mompós sólo eran consumidoras, pero debido a las relaciones comerciales y sociales con las personas que traían el producto, se averiguó cómo fabricaban el cazabe. A finales del siglo XIX, se empezó a procesar el cazabe en Peñoncito y en la región.Desde el mismo momento en que el colonizador europeo llega a nuestras tierras asimila también algunos aspectos de la alimentación aborigen, es así como se sabe del consumo del cazabe por parte de los europeos, que lo comían con mantequilla y mermeladas, ya que estos en los largos viajes marítimos que hacían lo transportaban para la alimentación de la tripulación por su consistencia y la duración del mismo.El proceso de fabricación artesanal del cazabe es el siguiente: con un cuchillo se le quita la concha o corteza a la yuca (materia prima); luego se ralla la yuca descortezada (se pasa por un “rallo”), convirtiéndose en una masa; posteriormente, la masa se introduce en un “torcedor” para exprimirla, es decir, extraerle el líquido; finalizado este procedimiento, se toma el material que resulta de la deshidratación de la masa y se mete en un “pilón” para convertirlo en harina; este producto se pasa por un “cernidor”, una especie de cedazo o tamiz, el cual cumple la función de selección y purificación de la harina; finalmente este producto se riega en forma circular sobre la plancha del “budel” para efectuar el proceso de asado. Si lo que se quiere obtener es el producto llamado “cazabito”, entonces a la harina seleccionada se le agregan otros ingredientes, como anís en grano, azúcar, queso rallado y corteza de limón rallada.El casabe se acostumbraba a portarlo a través de “catabres” y “aguaderas” de bejuco, y la vendedora o vendedor se transportaba en burros a los pueblos circunvecinos, donde se vendía con gran facilidad y rapidez. Otra forma de comercializarlo fue en canoas, maniobradas por los “bogas”; estas partían de Peñoncito a Mompós, transportando también otros productos. Dicha comercialización sólo la hacían los jueves y domingos de cada semana. Tiempo después aparecieron las canoas con motores fuera de borda, las cuales las llamaron “Johnsons”, tal vez por la marca del motor. Para esa misma época existían varias lanchas: la “Compañía”, la “Graciela”, la “Nena”, la “Gitana” y otras, que hacían el recorrido Mompós_ Magangué, transportando pasajeros y carga, entre ella, cazabe. Estas embarcaciones pitaban antes de llegar a cada población, para avisarles a los pasajeros y comerciantes que esperaban ansiosos en el puerto de cada pueblo. En la actualidad se porta el cazabe en cajas de cartón, en poncheras de aluminio o plástico bien cubiertas. Las vendedoras se transportan en mototaxis haciendo el antiguo recorrido peñoncito-Mompós. Otra forma de comercialización, aunque muy fortuita, es cuando hacen encargos para ciudades nacionales y extranjeras; en este caso se empaca el cazabe en cajas de cartón muy resistentes y resguardadas con cintas adhesivas, que garanticen la pulcritud y calidad del producto. Las primeras cazaberas que existieron en Peñoncito, fueron: Tomasa Navarro Rodríguez, Catalina Rubio, Eustacia Hernández, Eufemia Quiñones, María Dolores Ortega, Juliana Pacheco, Zenith Caballero, Cristina Pacheco, Juana Valentina Navarro, Basilisa Jiménez, entre otras. En la actualidad se encuentran: María Ignacia Oliveros, Ester María de Castilla, Denis Delgado, Nereida Rojas, María de la Cruz Paternina, Nuris Romero, Reyes Navarro, Judith Navarro, Berena Borré, entre otras.

    Elementos utilizados en el proceso de elaboración artesanal del casabe y sus usos

     Rayo:

    Utensilio artesanal hecho con un trozo de zinc liso, el cual se le hacen unos orificios con un clavo, lo que permite formar una superficie áspera, con pequeños filos que sirven para cortar en forma minúscula la yuca (rallar). Como la lámina de zinc es muy endeble es necesario colocarle un pedazo de madera cóncava para darle sostenibilidad y consistencia al proceso de rallado de la yuca. Torcedor: Utensilio en forma de hamaca elaborado con costales de arroz (anteriormente se hacía de majagua de ceiba). Se sujetan sus extremos entre dos árboles o dos postes, y en uno de los cuales se le entremete un madero que funciona como torniquete. Al accionar el mecanismo, la masa producto de la yuca rallada, se introduce en el fondo del torcedor, y se va exprimiendo a medida que se maniobra el torniquete. El líquido que se extrae de ese proceso es utilizado como alimento para los cerdos.

    Pilón y mano de pilón:

    Instrumento de madera construido a partir de un tronco de árbol robusto, que es moldeado en forma romboidal por el artesano, de tal manera que la mitad del tronco o cintura se abre hacia abajo para servir de base y la otra parte se abre hacia arriba y se convierte en recipiente donde se echa la masa que ha salido del torcedor o cualquier otro producto que se vaya a triturar o pilar. Este utensilio es acompañado por un madero labrado (mano de pilón) que sirve para pisar la harina de yuca y hacerla más fina.

    Cedazo o cernidor:

    El cuadrante es construido en madera y forrado en angeo. En su superficie se vierte la harina que ha pasado por el pilón; y se cierne de tal manera que no queden brumos, dejando la harina lista para fabricar y ornear la torta en la plancha del budel.

     Bongo:

    Es un recipiente grande y profundo, labrado en madera en forma artesanal, utilizado para echar la harina de yuca cuando está cernida.

    Plancha o budel:

    Es una lámina de acero o hierro insertada en una hornilla semicircular construida con ladrillos y forrada del mismo material con que se construyen las casas de bahareque. Encima de esta plancha caliente se riega la harina de yuca lista para que se forme y se dore la torta de cazabe, la cual antes de voltearla se le agrega una mezcla de queso, anís, azúcar y corteza de limón rayada, con el fin de hacerla más apetitosa.

    La pala:

    Es un utensilio plano y redondo, en forma de raqueta de tenis de mesa, fabricado en madera, utilizada para voltear la torta de cazabe.

     El muzengue:

    Es un instrumento artesanal fabricado con el vástago del racimo de palma de vino, que se construye golpeando con un mazo uno de sus extremos, hasta convertirlo en hilos fuertes en forma de cabellera o cola de caballo, sirve para sacudir los residuos de harina que impiden obtener una buena torta de cazabe.

     Festival nacional del cazabe en peñoncito magdalena

     Con el nacimiento del Colegio Cooperativo y Ecológico “Tomás Herrera Cantillo”, con el patrocinio oficial de Colcultura, organizan sus profesores; encabezados por Juan Herrera Cantillo, Hernán Corrales Caro y Máximo Alemán Padilla el Primer festival nacional del cazabe, el 1º, 2 y 3 de diciembre de 1989 con el propósito de estudiar, conocer y valorar nuestras raíces auténticas, manifiestas en las expresiones populares, que llegan a nosotros por la tradición oral. Otro de sus objetivos era reconocer el valor cultural del cazabe y resaltar a las señoras que durante toda su vida la han dedicado a fabricar este producto alimenticio, denominado el “Pan de América” por el maestro Enrique Pérez Arbeláez; quien considera que su historia data desde hace muchos años, siglos antes del presente, ya que anteriormente en la América primitiva no existían panificadoras. El Festival Nacional del cazabe llevó a muchos compositores e interpretes de Chandé de Peñoncito a componerle canciones al cazabe en ritmo de Chandé. Tal fue el caso de Eligio Castilla Rodríguez, quien compuso la canción del cazabe, este hecho inspiró al profesor Hugo Pabón Lobato para componer otro Chandé y la coreografía de la Danza del Cazabe, que hoy en día es reconocida a nivel local, municipal, regional y nacional; apoyada por el Fondo Mixto de Cultura del Magdalena, con el propósito de darla a conocer en el exterior. El profesor Hugo Pabón, opina que encuentra una estrecha relación triangular entre la danza del cazabe, el ritmo del Chandé como canto popular y el proceso de elaboración artesanal del “Pan de América” en cuanto a la similitud de los movimientos que ejecutan tanto danzantes, el ritmo del canto del Chandé y los movimientos y gestos ágiles que ejecutan las personas que intervienen en el proceso de fabricación del cazabe. Esta fusión se transforma en un hibrido cultural, si tenemos en cuenta que el baile del Chandé es de ágiles movimientos, y los gestos que se hacen es de acuerdo al canto, lógicamente, la Danza del Cazabe que es de laboreo y se baila en ritmo de Chandé van entrelazadas.

     Francisco de Jesús Navarro Fonseca.




07 enero 2011

Boletín historial de peñoncito



Publicación autorizada por mi gran amigo el escritorFrancisco de Jesús Navarro Fonseca ( Chico Navarro)

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“1. Generalidades de peñoncito
 1.1 Historia de su fundacion En la margen derecha del Río Magdalena y al Sur del Departamento del mismo nombre, se encuentra ubicada la población de Peñoncito. Fue fundada en el año 1875 por un pescador proveniente de la Rinconada Bolívar, llamado Leoncio Contreras Navarro, quien aprovechando “La Subienda” del pescado, construyó su vivienda en la desembocadura del caño de Pijiño en el sitio llamado “La Peña”, de aquí parece derivar el nombre de Peñoncito, porque en apariencias era pequeña, pero a través de posteriores excavaciones que se han realizado, como por ejemplo, las diferentes perforaciones que se hicieron en distintos sitios del pueblo para la construcción de pozos o aljibes del acueducto, se encontró a unos 35 metros aproximadamente una tierra dura de color amarillo impermeable que no permitió seguir la excavación.Otra versión dice que un día Leoncio Contreras fue como de costumbre a pescar, con tan mala suerte que no atrapó ningún pez, pero en una de sus últimas lanzadas pescó una peña, lo que le hizo expresar: “caramba, tanto tirar la atarraya para coger un peñoncito”. Con el pasar de las subiendas y debido a la posición estratégica del lugar, más pescadores y familias enteras se sumaron a la de Leoncio Contreras, entre las cuales se citan las siguientes: los Fonseca, Navarro, Olivero, Niño, Delgado, Martínez, Gómez, Palacio, Pacheco, Castilla, Ocaña, Romero, Vargas, Guerrero, Herrera, Toro, Ernache, Ortiz, Gutiérrez, Jiménez, Dávila, Machado, Cantillo, Caballero, Molina, Medina, Ávila, Fuentes, Acuña, Sánchez, Bánquez, Pérez, Viveros, Villafañe, Estrada, Hernández, Lara, Torres, López, Tovar, Sáenz, Ortega, Arrieta, García, Flórez, Arévalo, Patrón, Rivas, Oyaga, Rodríguez, Raad, Mejía, Rojas, Ramos, Borré, Baena, Guerra, Matute, Vázquez y Velázquez; fueron construyendo sus chozas o bohíos hasta conformar un caserío denominado como tal por el municipio de San Zenón, debido a su poca extensión. No obstante, en el año de 1920 fue creado Corregimiento del Municipio de San Sebastián, que a su vez fue creado Municipio por decreto ley emanada por la gobernación de Luis Millán Vargas, siendo presidente de la República, el General Gustavo Rojas Pinilla. Desde ese momento Peñoncito fue el “trompo de quiñar” entre San Zenón y San Sebastián durante mucho tiempo; lo que permitía la variabilidad de acuerdo con el semáforo de la política: si se encontraba en rojo, entonces Peñoncito pertenecía al Municipio de San Sebastián; si por lo contrario, pasaba al azul, en tal caso este corregimiento pertenecía al Municipio de San Zenón. Esta danza del sobijo llegó a su término cuando San Zenón, que era la sede jurídica reconoció a Peñoncito como Corregimiento. Después de este acto histórico, los habitantes de Peñoncito, ignorantes en el conocimiento de sus derechos, se sometieron a una especie de dictadura por parte del gobierno municipal que les obligaba, por ejemplo, a prestar sus servicios gratuitos en trabajos pesados del campo o en la construcción y empaje de casas de bahareque en el pueblo de San Zenón. Es digno de resaltar, que siendo Peñoncito un asentamiento humano conformado por familias muy ricas económicamente, sin embargo, se preocupaban poco por educar a sus hijos, por esta razón eran llamados por sus vecinos, “burros con plata”. Lógicamente, esta situación actitudinal iba a cambiar con el paso de los años y la evolución del proceso educativo en la población. El nombre completo de Peñoncito, según algunos datos encontrados en la notaría de San Zenón, es el de Santa Cruz de Peñoncito; pero con el transcurrir del tiempo, gracias al fenómeno del desuso, perdió su primer nombre y quedó simplemente, Peñoncito; también es fundamental anotar aquí, que en 1989 en el marco de la realización del Primer Festival Nacional del Casabe, fue rebautizado con el nombre de Peñoncito de los Zarales, la tierra del casabe, el pan de América. Antiguamente sus casas estaban ubicadas en la calle de la Albarrada a orillas del caño de Pijiño y del río Magdalena, pero por las continuas crecientes del río, sus habitantes optaron por trasladar sus viviendas a la parte alta de la zona, conocida como “El Cascajero”, denominada así por encontrarse ubicada allí una mina de cascajo o guijarro. Estos terrenos se los compraron a los señores, Andrés Corcino Delgado Muleth, Santiago Fonseca, Martín Niño y últimamente al señor Anselmo Pérez. La medisión de los terrenos se hacía a través de una vara, la cual tenía una dimensión de dos (2) metros; esta actividad, denominada “cubicar” era realizada por el señor Anselmo Pérez. Después de haber construido y reubicado el pueblo en los terrenos antes mencionados, decidieron construir una iglesia de tabla debido a que la anterior se averió por las continuas inundaciones, al pasar los años ésta también se fue deteriorando, entonces se vieron en la necesidad de derrumbarla. Empezaron a realizar reuniones comunales para plantear el problema y buscarle una solución al mismo. Después de varias deliberaciones decidieron aportar una cuota por casa de acuerdo con la condición económica de la misma. El hecho de que la mayor parte de la población estaba conformada por familias pudientes: terratenientes, grandes ganaderos y comerciantes; pudieron recolectar una cantidad suficiente de dinero, con el cual empezaron las obras de construcción con materiales resistentes al medio, como por ejemplo, bases en concreto, varillas, zinc, cemento, cascajo, arena, columnas vaciadas, etc. Sin embargo, no faltaron las desavenencias; cuentan que el señor Francisco Toro, uno de los hombres más pudientes del pueblo, se negó a dar la colaboración que le pedían, por tal razón el alcalde de San Sebastián se vio en la penosa necesidad de discutir con el renuente, hasta el punto que tuvo que amenazarlo con ponerlo preso; como era de esperarse el señor Francisco Toro recapacitó y aportó su cuota. La iglesia se terminó de construir en el año 1948. De esta manera, a través del trabajo de autogestión, se fueron construyendo otras obras de uso comunitario, tales como: el Cementerio, las escuelas “Pablo VI” y “San Pedro Claver”, la Casa Cural. Después de estas obras vinieron otras que también se edificaron con aportes de la comunidad y de la gobernación del Magdalena, tales obras fueron: el Puesto de Salud y la Inspección de Policía, la cual fue construida en 1971. Es fundamental aclarar que la comunidad estaba organizada a través de una Junta de Acción Comunal, fundada en el año de 1967, siendo su primer presidente el señor Juan Jiménez Jiménez y su tesorero, el señor Felipe Toro. El caso de la Casa Cural, fue subgeneris, puesto que se pudo construir, gracias a que la señora Isabel María Fonseca, salía todos los sábados de casa en casa recolectando cinco centavos, los cuales los introducía por la ranura de una urna de madera mandada a construir a los carpinteros de Mompós, especialmente para tal fin, y poderla abrir el día que no le cupiera una moneda más; fue así como se consiguió el dinero para edificar la Casa Cural y una aula escolar. En el año de 1930 se construyó el Cementerio, por el maestro constructor de origen momposino, el señor Pedro Castaño. Como toda obra tiene su propia anécdota, la del Cementerio de Peñoncito, no iba a ser la excepción: cuentan nuestros abuelos que el pueblo estaba reunido en el puerto recogiendo colaboración. Cuando por cosas de la vida pasó un hombre llamado Juan Guzmán en su canoa de doce varas; como a todos los que pasaban le pedían el apoyo, a él también se lo solicitaron, pero este hombre se negó y sonrió irónicamente, diciendo que “primero le salía un guamo en la cabeza antes de que Peñoncito hiciera un Cementerio”. Dicen que fue castigo de Dios, aunque haya personas que no están de acuerdo que exista un Dios castigador, lo cierto fue que a aquel señor le sucedió algo aleccionador: la canoa en la que siempre viajaba, la más segura de la región, un día cualquiera se volteó en frente de Peñoncito, con tan mala suerte que don Juan Guzmán se ahogó. Cuando lo encontraron, su cuerpo estaba en alto estado de descomposición, por tal razón no pudieron llevarlo a su pueblo Pijiño, pese a que su esposa doña Carmen Jiménez reclamaba angustiosamente el cadáver, pero las autoridades del corregimiento se vieron en la necesidad de enterrarlo en Peñoncito, convirtiéndose así en el primer ser humano sepultado en nuestro Cementerio. Al cierre de esta edición Peñoncito cuenta con una población de ________ habitantes, según el último censo realizado por el DANE. Con 18 promociones de bachilleres; 35 licenciados; 5 ingenieros; 7 enfermeras profesionales; 3 economistas; 3 contadores públicos; 3 administradores de empresas; 3 odontólogas; 5 abogados; 12 técnicos; 2 médicos mujeres, 2 bacteriólogas; 4 fisioterapeutas; 2 trabajadoras sociales, 1 arquitecto y demás personas que se dedican al campo laboral y comercial en distintas actividades productivas; desde mototaxistas, pequeños ganaderos, agricultores, artesanos, pescadores, johnsistas, amas de casa, modistas, granjeras, peluqueros, casaberas, mecánicos, soldadores, oficinistas, secretarias y secretarios, tenderos, cantineros, hasta todo tipo de trabajadores informales. 1.17.3 El origen de peñoncito Este mito fue escrito por un hijo de Peñoncito, Francisco de Jesús Navarro Fonseca. Cuenta un manuscrito encontrado en una excavación hecha por el guaquero Yarido Méndez en inmediaciones entre Peñoncito y Puerto Arturo, que para una creciente inmensa volaba un “Halconcito” surcando el espacio abierto del cielo, cortando con sus alas el aire húmedo de la atmósfera. Llevaba en su pico un dátil de la palma conocida en la región como “Palma Zará”. Cuando oteo en la anchura del río una mancha de tierra, se dirigió velozmente hacia ella, y en forma certera dejó caer el fruto. Con el tiempo nació una planta palmácea, que se fue irguiendo altiva y desafiante en medio de la soledad del lugar, al alcanzar una altura considerable, empezó a brotar un hermoso racimo de dátiles. A su debido tiempo el racimo se fue desgajando lentamente, y aquellos frutos se enterraron en el suelo. Con el ocaso de las lluvias, empezaron a germinar nuevas plántulas que crecieron vertiginosamente. Aquella mancha de tierra poblada de palmas Zará se fue forjando de tal manera que le ganó bastante terreno a las aguas. Un río, llamado “Guacahayo” por los nativos de la región, un caño de aguas oscuras y varias ciénagas se encausaron para dejarle sitio a una porción de tierra alta y poblada de palmeras. Tiempo después, pasó por allí un ángel que no podía volar, encorvado por el peso de un costal lleno de piedras, no tuvo otra alternativa que sacarle el hombro al bulto, el cual cayó al suelo esparramándose por toda la zona, dando así origen a una mina de cascajo y peñoncitos. Para completar la obra divina y natural, esta tierra bendecida por Dios fue poblada por hombres y mujeres magníficos que llegaron persiguiendo un pez dorado; se enamoraron del lugar y fundaron el pueblo. A esta población la bautizaron un ocho de diciembre, con el bello nombre de Peñoncito de los Zarales."




vease tambien: 




El fenómeno de la emigración en peñoncito magdalena



02 septiembre 2010

Esginio Arrieta hijo ilustre de pijiño del carmen






Esginio arrieta lopez  autor de pijiño sus mitos y leyendas se ha convertido en nuestro mayor exponente de la literatura pijiñera, siendo todo un best seller criollo y nato, digno reconocimientos de periódicos ilustres como El heraldo e  Informativo de los sures que destacan y reconocen la labor que este gran  escritor viene realizando.  








  
Lunes 16 de agosto del 2010

Informativo de los sures
             
Edicion 9 de junio 17 - 2010

25 febrero 2010

Pijiño sus mitos y sus leyendas